Hace apenas unos meses, en septiembre de 2024, se popularizó una temporada de una serie de Netflix de dos hermanos que mataron brutalmente a sus padres tras 15 disparos de escopeta. Se trata de la segunda temporada de la serie Monster, donde la primera temporada Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer ya se había popularizado entre el público unos años atrás. Habiendo visto la primera temporada y sabiendo los atroces asesinatos y torturas que había llevado a cabo Dahmer, personalmente me esperaba que los hermanos Menéndez fueran también unos psicópatas, siguiendo el perfil de monstruo de Dahmer. En cambio, cuando vi la serie, a pesar de que les mostraran con dicho perfil tomándoles como sociópatas mentirosos que solo buscaban obtener la herencia multimillonaria de sus padres, parecía que no se había tomado justicia en el caso. Se trataba de dos hombres que habían sido, supuestamente, abusados sexual, emocional y físicamente por su padre y que, temiendo por sus vidas, tomaron la decisión de acabar con la vida de sus padres. Entonces, ¿por qué la serie los muestra con ese perfil? ¿Qué sucedió realmente con los hermanos Menéndez? ¿Se tratan de víctimas o de monstruos?
La familia Menéndez vivía en
Beverly Hills y, mientras los padres descansaban en su hogar el 20 de agosto de
1989, Lyle, de 21 años, y Erik, de 18 años, entraron a la casa y los dispararon
hasta su muerte. Ellos mismos llamaron a emergencias contando que alguien había
matado a sus padres y, durante la investigación, afirmaban que creían que los
culpables eran la mafia por la relación con su padre, pero sus incongruencias
durante los testimonios empezaron a levantar sospechas. Además, los hermanos
habían heredado la fortuna de sus progenitores y, en los primeros seis meses
tras lo sucedido, se gastaron alrededor de un millón de dólares, lo que aumentó
las sospechas de los investigadores sobre su participación en la muerte del
señor y la señora Menéndez. Unos días antes del arresto, Erik confesó lo
sucedido a su psiquiatra, quien grabó todo en cintas y acabaron en manos de la
policía. Con todo ello, el 8 de marzo de 1990, los hermanos fueron detenidos y
acusados del asesinato a espera del juicio.
Durante el primer juicio, que
comenzó en 1993, los hermanos confesaron el asesinato de sus padres. Su defensa
se basaba en el temor por sus vidas por amenazar a su padre con sacar a la luz
los años de abuso que habían sufrido por su parte y que la madre conocía pero
no había tratado de evitar en ningún momento. La fiscalía, por otra parte,
argumentó que lo hicieron para heredar el patrimonio multimillonario de sus
progenitores. Los jurados no llegaron a ningún acuerdo por lo que el juicio se
declaró como nulo.
Durante el segundo juicio, que
comenzó en 1996, el juez excluyó las pruebas de abuso que la defensa había
presentado en el primer juicio, facilitando la decisión del jurado que
finalmente los declarara culpables de asesinato en primer grado y los condenan a
dos cadenas perpetuas sin posibilidad a libertad condicional.
Debido a la amplia atención
mediática que ha generado el caso, los testimonios de los hermanos sobre el
abuso que sufrieron, los cuales se han difundido en distintos medios, y el
hallazgo de pruebas que sugieren que los abusos infantiles por parte de su
padre podrían ser reales, han presentado una solicitud para obtener una nueva
sentencia. La audiencia sobre esta solicitud está programada para los días 30 y
31 de enero de 2025. En caso de que la nueva sentencia sea favorable, se
podrían revocar las cadenas perpetuas y sustituirlas por una pena que les
otorgue el derecho a la libertad condicional dado que los hermanos eran menores
de 26 años cuando cometieron el delito y, como la pena máxima sería de 30 años,
ya habría sido cumplida.
Entonces, ¿los hermanos Menéndez son víctimas, monstruos o ambas cosas? Qué gran dilema ético…
¡Nos leemos pronto! Recuerda que la historia siempre tiene algo nuevo que contarnos. 💛
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