Hoy os vengo a contar el caso de Edward Snowden, ex trabajador de la CIA y la NSA, considerado por el gobierno de EE.UU como un traidor y héroe para gran parte del mundo.
Es importante conocer su trayectoria para comprender su decisión de traicionar a los EE.UU.
Desde joven, Snowden mostró un interés excepcional por la tecnología y la informática. Pasaba largas horas estudiando y aprendiendo por su cuenta sobre redes y sistemas, estudió informática y redes pero no completó un título universitario formal, sino que recibió formación avanzada en ciberseguridad a través de su trabajo.
Snowden comenzó trabajando como guardia de seguridad para la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Luego consiguió un puesto como técnico de TI para la CIA gracias a su experiencia autodidacta y su capacidad técnica. A los 23 años, Snowden fue asignado a Ginebra, Suiza, donde trabajó como experto en redes de comunicación, durante este período, comenzó a observar lo que consideraba un comportamiento poco ético en las operaciones de vigilancia de la CIA, lo que plantó las semillas de su futura decisión de filtrar información. Después de dejar la CIA, Snowden trabajó para contratistas privados, como Dell y Booz Allen Hamilton, que brindaban servicios a la NSA. Durante su tiempo en la NSA, tuvo acceso a documentos clasificados que detallaban programas globales de vigilancia masiva, muchos de los cuales operaban sin el conocimiento del público ni un marco legal claro.
Snowden comenzó a cuestionar la legitimidad de las prácticas de vigilancia masiva de la NSA, especialmente después de darse cuenta de que estas afectaban no solo a sospechosos de terrorismo, sino también a ciudadanos comunes, líderes mundiales y aliados de Estados Unidos.
Se que os estaréis preguntando que es lo que realmente descubrió, pues bien, Snowden descubrió programas como PRISM, un programa que permitía a la NSA recopilar datos de usuarios de empresas tecnológicas como Google, Facebook, Microsoft y Apple o XKeyscore, una herramienta de análisis que permitía rastrear prácticamente cualquier actividad en Internet. También descubrió espionaje de líderes internacionales , como a la entonces canciller alemana Angela Merkel y descubrió que la NSA recopilaba en masa registros telefónicos y de comunicación electrónica de ciudadanos comunes en Estados Unidos y en todo el mundo.
Una vez Snowden pudo sacar la información contactó en secreto a Glenn Greenwald (periodista del The Guardian) y a Laura Poitras, una documentalista, para compartir la información que había recopilado, reuniéndose con ellos en mayo de 2013, en Hong Kong para entregarles la información, la reunión fue grabada en el documental Citizenfour. El 5 de junio de 2013, The Guardian publicó el primer artículo sobre PRISM, basado en documentos proporcionados por Snowden. Durante las semanas siguientes, se revelaron más detalles, causando un terremoto político y mediático en todo el mundo, provocando la huida de Snowden a Rusia con la intención de buscar asilo en otro país. Sin embargo, quedó varado en el aeropuerto de Moscú después de que EE. UU. revocara su pasaporte. Finalmente, Rusia le concedió asilo temporal y, más tarde, la ciudadanía rusa.
Las filtraciones fueron calificadas como una de las mayores violaciones de seguridad en la historia de los Estados Unidos, estas filtraciones llevaron en EE.UU a reformas legales significativas, incluida la Ley de Libertad de EE. UU. de 2015, que limitó la capacidad de la NSA para recolectar metadatos telefónicos en masa. En Europa, las filtraciones impulsaron nuevas regulaciones de privacidad, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) en 2018. Las empresas tecnológicas por su parte comenzaron a implementar medidas más seguras en sus productos, por ejemplo WhatsApp adoptó el cifrado de extremo a extremo en todas las conversaciones y Google, Apple y Microsoft fortalecieron sus sistemas de seguridad y cifrado. A raiz de esto surgieron nuevas herramientas y servicios diseñados para proteger la privacidad de los usuarios, como Signal, ProtonMail y DuckDuckGo y países como Brasil y Alemania tomaron medidas para protegerse de la vigilancia estadounidense, como crear sistemas de comunicación independientes.
El impacto de Edward Snowden no solo radica en lo que reveló, sino en cómo transformó la forma en que el mundo entiende la privacidad, la vigilancia y el poder gubernamental. Me despido con una de sus frases más célebres:
"Decir que no te importa el derecho a la privacidad porque no tienes nada que ocultar es como decir que no te importa la libertad de expresión porque no tienes nada que decir."
¡Nos leemos pronto! Recuerda que la historia siempre tiene algo nuevo que contarnos. ☕
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